Concepto de prospecto

Originada en el latín “prospectus” vocablo conformado por el prefijo “pro” que indica “lo que está primero”, y por el verbo “specio” en el sentido de mirar, la palabra prospecto, indica algo que debemos observar primero, antes de ejecutar una acción, para recibir allí las instrucciones necesarias para lograr un resultado eficaz, y no correr riesgos innecesarios.

Los prospectos son informaciones escritas y detalladas, que nos informan sobre las bondades de un producto, su composición, su forma de uso y los posibles efectos adversos o contraindicaciones.

Concepto de prospecto

Los prospectos que más frecuentemente se utilizan son los que acompañan a los medicamentos, para que quien los usa, sepa qué está consumiendo, cómo debe hacerlo (a qué hora, en qué dosis, por qué vía) el tiempo en que observará su efecto, si es compatible con otros remedios que esté consumiendo y si puede ocasionarle algún trastorno a su salud, o ciertas limitaciones, como el caso de los que recomiendan no conducir por provocar somnolencia. En general, es el médico el que debe indicar el medicamento y el modo de uso, y puede suceder a veces que no coincida la dosis o el momento de uso entre lo establecido en el prospecto y lo recomendado por el facultativo, en que cuyo caso debe primar lo indicado por el último ya que seguramente lo ha adaptado a la especial necesidad del paciente. Ejemplos: “Me asusté al leer los efectos adversos que puede traer el medicamento que el médico me recetó; debí confiar en él y no leer el prospecto” o “En el prospecto indica que no se debe tomar esta medicina por más de tres día seguidos”.

En la Unión Europea existe una entidad llamada EMA o Agencia Europea de Medicamentos que realiza un control de los medicamentos, y establece las normativas que debe cumplir un prospecto. En Argentina este control es realizado por el ANMAT.