Concepto de pústula

Originada en idéntica palabra latina, a su vez tomada del indoeuropeo, compuesta por “pu” = soplar y por “ula” que actúa como diminutivo, se designa con “pústula” a una inflamación de la piel que genera una vejiga pequeña que contiene pus.

Quien padece de pústulas presenta en la superficie de su piel “pocitos” blancos, pues contienen pus, que rellena el hueco y eleva la superficie de la piel, que aparece “hinchada”.

El acné es la enfermedad benigna que más comúnmente presenta pústulas, las que inicialmente no son tales sino comedones blancos, a veces con puntos negros, rellenos de sebo que aparecen en general en la adolescencia por los cambios en las hormonas. Generalmente evolucionan satisfactoriamente, pero se agravan notablemente por la costumbre de apretar los granitos, con lo que se infectan y ahí se producen las pústulas. Reducir el consumo de alimentos grasos, evitar el estrés, lavarse la zona con un jabón astringente, como por ejemplo el de coco, y usar algunos productos para el acné de venta en farmacias y perfumerías, resuelven eficazmente el problema en la mayoría de los casos. No minimizarlo, pues puede dejar marcas para siempre, tanto en la piel como en la autoestima de quien lo sufre.

Otra causa de aparición de pústulas son los folículos pilosos que se infectan, muchas veces a consecuencias de afeites y depilaciones, por eso son comunes en la barba o bajo las axilas. La piel al inflamarse hace nacer un forúnculo, y sobre él se acumula pus, formando la pústula, que es muy molesta y dolorosa.

La viruela fue una enfermedad viral gravísima que presentaba como síntoma la presencia de pústulas, siendo una patología infecciosa y contagiosa, que por fortuna ha sido erradicada.