Concepto de putrefacto

La palabra putrefacto se derivó del latín “putrefactiō”, a su vez tomada del verbo “putrere” que puede traducirse como “pudrir”; y hace referencia a sustancias orgánicas en descomposición merced a la acción de bacterias que provocan la descomposición anaeróbica (sin contacto con el aire) de las proteínas. Algo putrefacto origina un olor repulsivo. Ejemplos de uso: “Has dejado la comida fuera de la heladera y el ambiente se llenó de un olor putrefacto” o “El cadáver luego de varios días despedía un putrefacto olor”.

Concepto de putrefacto

En los cadáveres, al detenerse el corazón el cuerpo experimenta cambios químicos y la sangre ya no circula. Los organismos aeróbicos internos agotan el oxígeno y eso hace que los organismos anaeróbicos proliferen. La putrefacción se produce por las bacterias intestinales que transforman en gases y ácidos a las proteínas, carbohidratos y lípidos. El primer signo de putrefacción es la hinchazón.
Salvo el aceite, los alimentos están compuestos por agua, a veces unida a otros elementos como por ejemplo azúcares, y en otros casos está en forma libre, lo que es el ambiente propicio, especialmente cuando se encuentra a temperatura ambiente, para que se reproduzcan hongos o bacterias. Cuanta más agua libre tengan los alimentos más rápido tenderán a pudrirse, esto ocurre por ejemplo en la carne, hortalizas y frutas. En cambio los cereales, los frutos secos o las legumbres, no se pudren fácilmente por su escaso contenido de agua libre.

La temperatura es esencial para que se produzca una putrefacción rápida, especialmente si ronda los 40 º C. Es por eso que cuando colocamos la comida en la heladera le quitamos a los microorganismos las condiciones óptimas de reproducción y la comida tarda más tiempo en entrar en estado de putrefacción. La sal combinada con el agua libre también detiene el proceso. Las bacterias tales como estafilococos y la Clostridium botulinum pueden eliminarse a temperaturas superiores a 115ºC, por lo que se necesita cocinar los alimentos en una olla a presión o durante bastante tiempo. No actúan las bacterias en medos ácidos.

Por extensión se aplica a la corrupción moral, por ejemplo “Tu alma está putrefacta de odio”