Concepto de rumbo

La palabra rumbo, etimológicamente, se originó en el vocablo latino “rhombus”. Se usó en sus inicios para designar un objeto de forma redonda u ovalada con capacidad para girar. Luego se usó para designar la figura geométrica conocida como rombo, y que señala en la rosa de los vientos, direcciones a seguir.

Así surgió la moderna significación de rumbo, en el sentido de senda, dirección o camino trazada en el plano del horizonte; y la senda que seguimos hacia un destino por tierra, agua o aire. Por ejemplo: “el tren partió rumbo a la capital”, “la nave tomó rumbo hacia el puerto sobre las inquietas aguas del mar” y “el avión ha perdido el rumbo, y la torre de control está tratando de localizarlo”, respectivamente. Se mide en grados, de acuerdo al ángulo que se forma entre el norte y la dirección tomada en consideración. En navegación la manera de medir el rumbo es en círculo de entre 0º y 360º expresado en tres dígitos.

Concepto de rumbo

Actualmente los avances tecnológicos permiten que el GPS pueda indicar con precisión a través de una red satelital, el rumbo a seguir.

En sentido figurado también se aplica “rumbo” al camino que elegimos en nuestra vida, de acuerdo a las metas que nos hayamos propuesto o a las que nos conducen las circunstancias vitales: “mi rumbo está encaminado a servir a Dios, por eso me haré sacerdote” o “Juan equivocó el rumbo, y ahora paga sus errores en prisión” o “no puedo elegir el rumbo de mi vida, el estar enfermo ha condicionado mi destino”. También se aplica a la dirección que toman los hechos o negociaciones: “el rumbo de la economía muestra cambios cíclicos” o “el rumbo del acuerdo de precios parece ser óptimo”.

En algunos lugares se usa también como sinónimo de cosas lujosas o se aplica a actos generosos.