Concepto de serpiente

La palabra serpiente nos remite etimológicamente al latín “serpens” que a su vez se deriva del verbo “serpere” con el significado de reptar o arrastrase.

Las serpientes son animales de la clase de los reptiles, del orden squamata, de la familia elapidae; de cuerpo alargado que se desplazan arrastrándose porque no poseen patas. Posiblemente evolucionaron de los lagartos y se conocen nada menos que tres mil cuatrocientos sesenta especies dentro de cuatrocientos cincuenta géneros. Su largo es variable pudiendo oscilar entre pocos centímetros y diez metros. Son carnívoras, comiendo aves, mamíferos, e incluyendo otras serpientes pequeñas. Sus huesos craneanos son muy móviles: se estiran multi-direccionalmente, con lo que logran tragar presas más grandes que lo que le posibilitaría su cavidad bucal en estado de reposo. Son de reproducción ovípara.

Concepto de serpiente

Escamas de queratina recubren su piel, la que muda con periodicidad. Las costillas se ubican a los largo de su cuerpo y protegen las vísceras. Las cobras y víboras son serpientes venenosas. Sin embargo otras, como boas y pitones no son inocentes ya que también matan a su víctimas, pero lo hacen por constricción. Los sentidos del oído y la visión son débiles. Las serpientes más pesadas se mueven rectilíneamente, como las boas arco iris; otras se desplazan en acordeón, y las menos, con golpe de costado, como las serpientes del desierto.

La serpiente venenosa más larga que se conoce es la cobra real, cuyo veneno es muy poderoso, pudiendo matar de una mordida a un elefante. Se desplaza en forma ondulante o como serpentina. El veneno inoculado a través de los colmillos (ninguna serpiente cuenta con aguijón en la cola) funciona como una neurotoxina: la víctima ve paralizado su sistema nervioso y su respiración. Sin embargo no suelen morder a menos que se asusten o para proteger los huevos en el caso de las hembras.