Concepto de siembra

Se denomina siembra a la actividad de sembrar, o sea colocar semillas en la tierra con el objeto de que broten plantas (germinación) con diversos fines: ornamentales o comestibles.

La siembra se recomienda que se realice con semillas de óptima calidad y en suelo fértil, no desgastado o erosionado, y libre plagas. Si el suelo es arcilloso, debe añadírsele arena, si es muy ácido conviene que se le agregue caliza molida.

Muchas veces las semillas necesitan ser preparadas para la siembra, ya sea desgastando su cobertura exterior (escarificación) para que germinen más rápido, o remojándolas previamente o algunas necesitan que se reproduzcan las condiciones de temperatura de su hábitat originario (estratificación). Se debe respetar también la época de siembra de cada semilla. Aunque es preferible sembrar en estaciones cálidas, aprovechando los períodos fríos para hacer la labranza y el abono (preferiblemente orgánico), algunas variedades permiten que se lo haga en cualquier período, por ejemplo esto ocurre con la acelga o la lechuga.

Una vez sembrado el terreno, las condiciones ambientales influirán en la futura prosperidad de la cosecha. La sequía o el exceso de lluvias perjudican esta actividad agrícola.

Por extensión se aplica la palabra sembrar a todo lo que origina un resultado. Por ejemplo: “Si siembras tu futuro con dedicación y esfuerzo, cosecharás grandes éxitos”. La frase bíblica “cosecharás tu siembra” alude al hecho de que quien realiza actividades nobles y provechosas tendrá un futuro venturoso, y que quien realiza malas obras o se abstiene de trabajar, no tendrá un buen porvenir.