Concepto de soliloquio

La palabra soliloquio en su etimología nos remite al latín “soliloquium”, palabra integrada por “solus” = “solo” y “loquor” que se refiere a la acción de hablar. Un soliloquio es el acto de habla que no se dirige a otro, sino que se lo hace para uno mismo, aunque a veces en una obra teatral el soliloquio de los actores, que en el escenario aparecen hablando consigo mismos, está destinado a ser escuchado e interpretado por el público, en cuyo caso se denomina monólogo. Son en general de características dramáticas, como en “Hamlet” de Shakespeare, donde los sentimientos e ideas del protagonista son expresados a través de soliloquios. Segismundo, personaje de “La vida es sueño” (1635) de Calderón de la Barca, obra cumbre del Siglo de Oro español, realiza un célebre soliloquio, al final del primer acto, reflexionando sobre temas existenciales de su suerte, de su vida y de la de los otros, viendo todo como una efímera ilusión una sombra o una ficción. Actualmente existen soliloquios, como técnica teatral, que expresan reflexiones graciosas, para despertar la risa del auditorio, conocidos como “stand-up”.

Concepto de soliloquio

En la vida cotidiana los soliloquios son frecuentes. Los niños por ejemplo, al jugar, hablan solos o se dirigen a amigos imaginarios. Los adultos también practican soliloquios a modo de introspección o de ayuda memoria, por ejemplo cuando solos en sus casas, buscan algo y expresan: ¿Dónde lo habré dejado?.

Cuando estudiamos y repasamos lo aprendido en voz alta, al repetir un número telefónico para memorizarlo, en las ocasiones en que estamos enojados, etcétera, hablamos con nosotros mismos.

Estas conductas son totalmente normales especialmente en personas que viven solas, pero si estamos concientes de que estamos reflexionando, que hay solo un diálogo interno y no pretendemos que nadie externo nos conteste. Sin embargo, si un ser humano habla solo y esto va acompañado de otras conductas que aparecen como extrañas (expresiones violentas o ilógicas, fuera de contexto, con gestos y ademanes dirigidos a seres imaginarios o movimientos corporales de balanceo) puede sospecharse la existencia de una enfermedad mental, como psicosis, trastorno bipolar o esquizofrenia o ser efecto de ciertas drogas o del alcohol.