Concepto de sublimación

La palabra sublimación remite en su etimología al latín sublimāre, que significa elevar, y es un término que alude al paso de la materia del estado sólido al gaseoso, evitando pasar por el estado líquido, o sea sin previamente fundirse. Algunos científicos sostienen que no es un estado real pues si bien es imposible detectar la presencia del líquido siempre hay pasaje intermedio al estado líquido.

Sin embargo, la mayoría sostiene que a determinados intervalos de presión que difieren de una sustancia a otra, si a un sólido se le aporta energía, se logra que sus moléculas se liberen en cualquier interacción transformándose en gas en forma directa.

La sublimación además de la evaporación, contribuye a la formación de las nubes, y por ende, a la producción de precipitaciones.

Se denomina sublimación inversa, al paso del estado gaseoso al estado sólido, llamado también cristalización.

Son ejemplos de sublimación, el hielo seco y los procesos por los cuales el azufre y el yodo se purifican.

Como técnica de marketing la sublimación consiste en exagerar las bondades de un producto para hacerlo sentir como necesario al público a quien se dirige, para incrementar su demanda.

En Psicología se denomina sublimación al cambio de objeto de nuestros deseos instintivos por otros más altos y socialmente aceptados, reprimiendo los primeros. Para Freud los progresos culturales humanos se deben a una sublimación de los instintos sexuales, que son sustituidos por los primeros, compensándose, para tratar de alcanzar el placer por otros caminos. Es para la mente, un mecanismo de defensa.