Concepto de suciedad

La suciedad es un sustantivo abstracto, que se aplica a lo que tiene la calidad de sucio, derivado etimológicamente del latín “sucidus” = húmedo, aplicándose en sus inicios a la lana húmeda, recién esquilada, o sea que contenía las impurezas propias del animal, por hallarse aún falta de limpieza, y a los individuos que se hallaban con sudoraciones, extendiéndose luego el término a todo aquello que presenta elementos contaminantes, aunque se presente seco.

La suciedad en algunos pocos casos puede resultar molesta por razones estéticas, pero en la mayoría de las veces provoca problemas de salud, especialmente si el organismo humano toma contacto con ellas a través del tacto o la ingestión. No lavarse las manos luego de ir al baño, tocar dinero, viajar, acariciar las mascotas; y luego con esas manos sucias llevar un alimento a la boca o preparar la comida, puede ocasionar transmisión de gérmenes capaces de enfermarnos.

Causan suciedad los restos de alimentos en descomposición, las heces, la orina, el polvo, los utensilios oxidados y el hollín, entre otros.

En ciertos casos, elementos que habitualmente no son causantes de suciedad, pueden serlo si no están en el lugar correcto. Por ejemplo, si el azúcar está en la azucarera, ésta no tiene suciedad, pero sí tendrá suciedad el piso, si el azúcar se encuentra en él, derramada, lo cual puede ocasionar que allí se concentren gran número de hormigas, pudiendo los restos de comida atrae además de insectos, roedores.

El polvo en algunas personas, puede provocarles irritaciones y alergias. Un lugar limpio y ventilado, además de ser menos propenso a dañar la salud, resulta más agradable. Una ciudad sucia es muy antiestética y peligrosa, y dará una mala imagen a sus habitantes y turistas.

Existen lugares donde el aseo o la higiene que combaten la suciedad son más indispensables, como centros de salud y en general la mayoría de los lugares públicos, para evitar la propagación de enfermedades.