Concepto de sucumbir

Del latín “succumbere” procede el verbo sucumbir, integrado el término por el prefijo “sub” que indica que algo está debajo, y por “cumbere” en el sentido de yacer sobre alguna cosa. Sucumbir es, entonces, yacer por debajo, caer o ser derribado, ya sea porque la enfermedad, las circunstancias, la muerte, u otra persona, animal o cosa lo han derrotado o vencido.

Quien sucumbe es derrotado, pierde la batalla frente a sí mismo o los demás. Es un concepto negativo, pero no obsta a que muchas veces sea un estado pasajero, del que se pueda salir adelante, pues todos hemos sucumbido y sucumbiremos, pero salvo en el caso de la muerte, siempre hay una oportunidad para poder levantarnos y continuar con la lucha.

Concepto de sucumbir

Ejemplos: “Sucumbí por culpa de mi falta de voluntad, que me impidió esforzarme en obtener mis metas”, “Juan luchó mucho contra la dura enfermedad, pero finalmente sucumbió y se dejó morir”, “Los invasores ingleses sucumbieron frente a la aguerrida resistencia que le opusieron los criollos en 1807”, “En el partido, los jugadores locales sucumbieron ante los visitantes, y se retiraron del campo de juego abucheados por sus simpatizantes” o “El gobierno no sucumbió frente a las amenazas de los rebeldes y continuó firme en el poder”.

No solo sucumben los seres vivos, sino también las cosas y las ideas: “La ciudad sucumbió ante el terremoto y ahora habrá que reconstruirla”, “Las ideas politeístas sucumbieron ante el avance del cristianismo”, “Los comercios de la ciudad sucumbieron ante la crisis económica y muchos debieron cerrar sus puertas” o “Sucumbieron las ideas de liberación ante la promesa de darles a las colonias mejores condiciones de vida”.

Quienes no sucumben fácilmente ante la adversidad, y se mantienen firmes y optimistas aún en épocas críticas, se denominan resilientes.