Concepto de suelo

La capa más externa de la corteza terrestre se denomina suelo, y ocupa el 29 % de la superficie terrestre. Está formado por capas de diferentes texturas que reciben el nombre de horizontes. Estos horizontes también se distinguen por su color y su consistencia. El vocablo suelo proviene del latín “solum” (sólido).

El suelo está formado por fragmentos de roca y por material orgánico con distintos grados de descomposición. La mayor riqueza de materia orgánica está en las capas más externas. Cuanta más materia orgánica posean (humus) y los más gruesos en esa capa superficial, mejor será la calidad de los suelos, indispensables para la producción agropecuaria. En esta actividad, los suelos cumplen una doble función: como soporte de las raíces de las plantas y como medio químico para su proceso alimenticio, del cual obtienen las sustancias nutritivas. Estos suelos de calidad se hallan por lo general en los valles y llanuras de clima húmedo.

Los suelos aluviales son los que están integrados por la acumulación de materia que llevan los ríos. Son muy fértiles, sobre todo en las áreas tropicales, pues no están “lavados” por las lluvias. En las zonas tropicales con estación seca hay abundancia de suelos lateríticos, formados por óxido de hierro, lo que les otorga un color rojizo. Son suelos duros de escasa fertilidad, pero son utilizados para la minería.

Según la naturaleza de sus sales, los suelos pueden ser, alcalinos o ácidos, El pH varía con el clima. Por su estructura se clasifican en arenosos, limosos y arcillosos.

La ciencia que estudia el suelo se denomina edafología.