Concepto de sustentabilidad

El término sustentabilidad usado en América latina para aludir al desarrollo y progreso cultural sin menoscabar el ambiente y los recursos es muy similar al término sostenible que se usa en España. Sin embargo hay algunas variantes en la significación que conviene resaltar, para que cuando usemos cualquiera de esos términos lo hagamos con precisión.

Lo sustentable es lo que se vale por sí mismo sin ingerencia externa, y lo sostenible necesita un apoyo exterior, por lo cual pareciera ser que hablar de desarrollo sustentable es ir hacia el futuro sin comprometer los recursos para nosotros y para nuestros descendientes, pero sin apuntar a lo político, económico y social (que entraría dentro de lo sostenible) sino solo a lo ecológico, al equilibrio natural.

Concepto de sustentabilidad

Sustentable nació como traducción de la expresión inglesa “sustainable development” en la declaración de Estocolmo de 1972, entendida como preservar o cuidar los recursos que la naturaleza brinda, podría caber esa diferenciación entre sustentable y sostenible.
En 1987 se presentó el Informe Brundtland, dirigido por Gro Harlem Brundtland, ex primera ministra noruega, que presidió una comisión especial integrada por representantes de varias naciones para ser entregado a la ONU´, con un exhaustivo análisis de los riesgos de la actual política económica globalizadora, extractiva y perjudicial para el medio ambiente y su costo, extendiendo la idea de sustentabilidad más allá de lo ecológico, y tomando en cuenta lo político, lo económico y lo social. Fue de esta comisión de donde surgió la necesidad de convocar a una conferencia sobre el tema que tuvo lugar en Río de Janeiro en el año 1992, que emitió la declaración de Río sobre el Desarrollo y el Medio Ambiente.

El desarrollo sustentable, entendido ahora en un concepto amplio como sostenible implica un compromiso de todos, empresarios, consumidores, familias en general y gobiernos, para realizar acciones en pro de la conservación del medio ambiente, para nosotros y las generaciones futuras, impulsando el progreso económico y social, pero sin pagar un costo tan grande como es destruir nuestro hábitat, y con ello la posibilidad de la vida en la Tierra. Ni más ni menos que crecer y desarrollarnos con responsabilidad ética y compromiso natural y social.