Concepto de susto

No existe un certero origen etimológico aceptado unánimemente para la palabra susto. La Real Academia Española, lo deriva de “sustar”, palabra latina que a su vez proviene del verbo “suscitāre”.

El susto es un sentimiento repentino, un sobresalto que nos conmueve ante un intenso estímulo perturbador no previsto. Ejemplos: “tras la colisión sufrí un mareo y perdí el conocimiento, sin embargo todo se debió al susto” o “Ante la presencia del ladrón quedé paralizada del susto” o “El médico me asustó al mostrar cara de preocupado cuando revisó mis análisis” o “Estaba todo en silencio, y de repente se escuchó un tremendo ruido que logró asustarme”.

Concepto de susto

El susto es una reacción que experimenta casi todo el mundo animal, en especial las especies superiores. Todos hemos tenido la oportunidad de observar a un caballo desbocado por el susto; o a un perro corriendo desesperadamente porque otro le ladró amenazante o porque una persona le tiró una piedra. En los humanos, el susto puede impulsarnos a correr o paralizarnos; a abrir los ojos o la boca; puede incluir temblores, cambios en la presión arterial, palpitaciones, sudoración, y hasta puede desencadenar un paro cardiaco, y conducir a la muerte. Quien está asustado se siente confundido y no puede razonar con claridad ante la presencia del peligro que puede ser real o imaginario, como sucede cuando vemos una película de terror, y en este caso a pesar de el susto en general no otorga una sensación agradable, muchos disfrutan de este género artístico.

La capacidad del estímulo para provocar el susto depende de él pero también de la víctima, ya que hay individuos más asustadizos que otros.