Concepto de sutura

La palabra sutura procede en su etimología del latín “sutūra” que designa una costura, pero no cualquiera, sino aquella que se emplea en las Ciencias Naturales para hacer referencia en Botánica a la línea que une a dos partes de un fruto, por ejemplo en las nueces o legumbres. También se usa el término en cirugía para unir los labios o bordes que presenta una herida tisular, orgánica o dérmica, ya sea que se haya producido al lastimarse de forma voluntaria como el caso de una intervención quirúrgica, o involuntaria, como producto de un accidente, a efectos de permitir que sane y cicatrice, si por sí misma, resulta imposible o tarda demasiado tiempo poniendo en riesgo al paciente, por ejemplo porque pueda desangrarse o dejar marcas considerables; o para designar a la línea sinuosa de articulaciones fibrosas, que parecida a una sierra, se dibuja en la unión de algunos huesos del cráneo con el fin de articularlos, pero sin permitirles que tengan movimiento, pero sí le confieren elasticidad. Existe una sola articulación de los huesos de la cabeza que no puede ser considerada sutura, y es la articulación temporomandibular.

Concepto de sutura

En el caso de las heridas, para suturarlas se hacen puntos de sutura o quirúrgicos, lo que se hace con agujas e hilos especiales y estériles, para evitar infecciones. Como este proceso es doloroso, se hace bajo anestesia, aprovechando en las operaciones la anestesia que se le da al paciente para el acto quirúrgico, y en otros casos, como cuando se trata de heridas cortantes en la piel, con anestesia local. Algunos puntos se reabsorben por sí solos y otros necesitan ser retirados alrededor de una semana después, lo que sucede si son suturas externas. El material que se usa para suturar, que debe reunir las condiciones de ser flexible y resistente, puede ser de origen orgánico (fueron los primeros en usarse y ya entre los pueblos antiguos empleaban los tendones de animales con ese fin) o sintético.