Concepto de transfusión

La palabra transfusión tuvo origen en el latín “transfusionis” a su vez derivado del verbo “transfundere” vocablo compuesto por el prefijo “trans” que alude a lo que ocurre “a través de” y por “fundere” en el sentido de derramar, lanzar o arrojar, usada por los antiguos romanos para hacer referencia al derramamiento de sangre que se producía por ejemplo en una guerra. Con el agregado del prefijo “trans” ese derramamiento implica un traspaso “a través de” aplicada por ejemplo cuando el alma se traspasa a otro cuerpo. Obviamente en la Roma Antigua no puede hablarse de transfusión de sangre, que era para ellos inconcebible.

Concepto de transfusión

Es un término de uso técnico en el lenguaje médico para hacer referencia a una práctica que comenzó a ser utilizada en el siglo XVII, por la cual la sangre o un elemento que la compone, pasa de una persona a otra, por vía intravenosa, cuando el paciente ha sufrido una hemorragia por cirugías mayores o lesiones graves, o cuando el propio organismo no puede producirla en cantidad suficiente. Las primeras experiencias de transfusión de sangre fueron de animales a humanos, lo cual fue un fracaso.

La transfusión de sangre entre humanos comenzó a ser exitosa cuando se descubrió que la sangre podía ser de tipos de diferentes y entre ellos podría haber incompatibilidades, por lo cual se necesitaba dicha compatibilidad entre donante y receptor para que no se produjera rechazo.

Entre las religiones, los Testigos de Jehová no permiten a sus fieles recurrir a las transfusiones de sangre, ya que existe para ellos una prohibición bíblica de ingerir sangre, pues contiene la vida y el alma de su poseedor, que solo a Dios le pertenece, y consideran que la transfusión es un acto similar.

En Veterinaria si bien no es una práctica frecuente puede hacerse transfusiones a perros y gatos.