Concepto de valle

La palabra valle se originó en el latín “vallis”, designando una forma de relieve, que no es privativo de nuestro planeta, ya que por ejemplo hay valles o fisuras, en el suelo lunar.

Se trata de un terreno cóncavo (especialmente si son formaciones jóvenes o de origen glaciar, ya que con los años se aplanan por los depósitos aluviales) o depresiones entre montañas que se extienden en forma alargada, como una extensa lengua, a veces verde, más o menos ancha, que se inclina hacia un lago, mar o cuenca endorreica. En los valles fluviales suele circular algún río por su vertiente, y en los glaciares, alojarse hielo.

Concepto de valle

La erosión fluvial (cuando el agua ha desgastado la zona por la que fluye) es fuente de nacimiento de valles; y también puede formarse por el movimiento de las placas tectónicas.

Un valle angosto, con un ancho de diecinueve kilómetros, que encierra una enorme historia, es el valle del Nilo, cuna de la civilización egipcia, que recorre el desierto africano y le brinda un oasis de agua y verdor.

En Argentina podemos hallar numerosos valles fértiles en la zona noroeste, al pie de la puna, donde habitaron al norte los diaguitas, en el valle angosto de la quebrada de Humahuaca, antes de la llegada de los españoles. Los valles calchaquíes, al centro, eran anchos y ubicados a una altura que superaba los mil quinientos metros.

En estas zonas se conocen con el nombre de Valle de la Luna, varios valles de escasa vegetación, tan áridos que semejan los de la superficie lunar, ubicados en las provincias argentinas de San Juan (Parque provincial de Ischigualasto) y Jujuy. También con el mimo nombre hay dos valles en Bolivia (uno en La Paz y otro en Potosí); y uno al norte de Chile.