Concepto de venganza

La palabra venganza proviene etimológicamente del latín “vindicare”, derivada de “vindex” palabra formada por “vi” = fuerza” y por “índex” = señalar. En la antigua Roma un vindex era una persona que garantizaba la comparecencia a juicio del reo; o el que se ofrecía como garante del pago de la condena en juicio, pero que podía accionar contra el demandante. Si perdía debía pagar el doble. Por otra parte la vindicta era una especia de lanza que se usaba en los juicios para reivindicar (volver a su dueño) los objetos robados, ya que la lanza simbolizaba el dominio obtenido de las cosas de los enemigos en batalla, como algo justo.

Concepto de venganza

La antigua Ley del Talión “ojo por ojo, y diente por diente” refleja esta concepción vengativa de la idea de hacer justicia. Sin embargo, ya Sócrates predicaba que siempre hay que devolver con bien, aún a quien nos hace daño, pues de lo contrario el malo acentuará ese carácter. Las ideas cristianas también condenan a la venganza.

La venganza es un sentimiento negativo, individual o colectivo, que nos impulsa a obrar en contra de aquel al que percibimos como nuestro enemigo por habernos ocasionado un daño físico, psíquico o material, intentando hacer justicia, según lo que sentimos que debe sucederle, para poder exteriorizar el odio y el rencor que nos domina. La venganza privada fue la primera forma de hacer justicia que conocieron los hombres, hasta que se organizó la justicia como institución, para poder evaluar los hechos y condenar de modo más objetivo. Cuando esta justicia pública falla, nace muchas veces el deseo de ejercer venganza en forma personal.

La venganza es un sentimiento propio del hombre; si bien los animales pueden tener conductas instintivas que parecieran reflejar este sentimiento, como el perro que víctima de un mal trato continuo un día se rebela y ataca a su amo; pero la planificación en estos casos es inexistente y solo responden a la auto defensa o al temor de un nuevo golpe.