Concepto de viento

Viento proviene etimológicamente del vocablo latino “ventus” y se refiere al aire cuando se mueve, produciendo corriente, a causa de diferencias de presión atmosférica. Cuando aumenta la velocidad del viento, se lo denomina ráfaga. Cuando son leves o suaves, se los conoce como brisas; y cuando son fuertes, como tormentas o huracanes. El viento es un fenómeno climático.

De esto se desprende que la atmósfera no es inerte. Una de sus principales actividades es la de constituirse en motor impulsor de las corrientes de aire, para lo cual aprovecha la radiación solar como fuente energética. La radiación solar que logra llegar a la Tierra, se convierte en fuente de calor, produciendo el calentamiento atmosférico desde abajo, y no de modo uniforme. La zona ecuatorial recibe más calor que los polos; esta diferencia de temperaturas convierte a la atmósfera en un motor térmico generador de vientos.

El calor en las zonas cálidas, produce la dilatación del aire, que se expande, se eleva al ejercer menor presión, llamándose a estas zonas de bajas presiones, ciclones, y ese espacio que se forma es ocupado por masas de aire provenientes de zonas vecinas, originándose vientos intensos. En las zonas frías, el aire desciende originando presiones altas o anticiclones, con presencia de vientos suaves. Los vientos tienen como función lograr el equilibrio en la presión atmosférica.

Las corrientes serían uniformes si la Tierra no rotara, pero como sí lo hace, se forma en la atmósfera inferior de cada hemisferio, de los polos al Ecuador, primero una corriente que va en dirección al oeste, para luego orientarse al este, en las latitudes medias, y luego hacia el oeste en la zona ecuatorial. La circulación es inversa en cada hemisferio. Los vientos alisios del hemisferio boreal soplan del nordeste, y los alisios del hemisferio austral del sudeste. Los vientos de las latitudes medias de los dos hemisferios giran en remolinos de gran altura, girando por debajo, otros más pequeños.