Concepto de volcán

Fue el dios romano del fuego, Vulcano, el que dio la denominación a los volcanes, que son comunicaciones a través de aberturas en el suelo, de lo más interno de la corteza de la tierra (manto) con el exterior. Se forman en su mayoría en aquellas zonas de unión de dos placas tectónicas. Estos conductos pueden estar activos o inactivos. La actividad se produce cada tanto, saliendo por dicha abertura, materias encendidas o derretidas, y llamas.

Esto sucede pues la roca fundida por el gran calor del interior del manto del planeta, y lo gases disueltos, llamada magma, acumulada a gran profundidad, en una zona denominada cámara magmática, logra salir al exterior con una fuete presión, ascendiendo por la chimenea principal y sus ramificaciones. La lava, que es el magma líquido que sale al exterior, al enfriarse, puede formar rocas. También salen a la superficie materiales sólidos como cenizas y bombas volcánicas, y otros elementos gaseosos, como dióxido de carbono y vapor de agua.

El cono volcánico rodea a la chimenea y está formado por materiales que quedaron de otras erupciones.

En la cima del volcán encontramos el cráter, una depresión, que semeja un cono invertido, por donde sale la lava.

Pueden mantenerse calmados durante mucho tiempo, sin entrar en erupción. Son bastantes frecuentes la existencia de aguas termales en lugares cercanos a los volcanes.

Las lavas son muy destructoras, cuando su desplazamiento por las laderas del volcán es mayor a cien metros por segundo.

Por extensión, se aplica la palabra volcán, para caracterizar sentimientos turbulentos y apasionados.