Concepto de yeso

La palabra yeso, parece haberse originado en el idioma semita y luego pasó al griego como γύψος “gypsos”. De allí fue tomada primero por el latín como “gypsum” y luego pasó como “yesso” al español, para finalmente perder una de las eses, con el significado de “cal viva”.

Se presenta como una sustancia compacta, laminar o terrosa. Se trata de un mineral común y que abunda en la naturaleza. Es el mineral más blando luego del talco, de color blanco que desde los tiempos antiguos el hombre usó como material de construcción y para realizar obras artísticas, usándose en este caso el alabastro. Hay constancias del uso de yeso en construcciones, como revestimiento en Turquía desde el siglo IX antes de la era cristiana. Molido y deshidratado a fuego se presenta como un polvo que al mezclarse con agua se endurece. Es muy común verlo en cielorrasos, revoques de paredes interiores o en forma de bloques para realizar tabicados, en estatuillas, y también muy valorado en medicina traumatológica, para inmovilizar fracturas o esguinces, y en mecánica dental, para realizar moldes. Hay que ser cuidadoso con los objetos elaborados con yeso, pues se quiebra con suma facilidad. Se utiliza además como fertilizante por su contenido en azufre.

Concepto de yeso

Su fórmula química es CaSO4•2H2O. Se lo obtiene de una piedra llamada aljez (término árabe) por deshidratación. El más valorado es el yeso blanco, que es el más puro y estéticamente el de mayores posibilidades de uso. El que tiene impurezas que le otorgan un color grisáceo se conoce como yeso negro, y necesita ser recubierto, si se quiere dar un mejor acabado.