Concepto de abdicar

Proviene en su etimología del latín “abdicare”, compuesta la palabra por la partícula “ab” cuyo significación es “privación; y por “dicare” que podemos traducir como “consagrar” o “declarar”. El vocablo abdicar se refiere a renunciar voluntariamente a algún cargo, especialmente monárquico, y además al acta en que consta tal renunciamiento, o rechazar un derecho o privilegio que a alguien le había sido consagrado (por ejemplo, abdicar a los derechos hereditarios).

Por extensión también se utiliza para el caso de que alguien realice una renuncia de tipo ideológica, por ejemplo “Juan abdicó de sus principios”.

Ejemplos de abdicaciones políticas:

Lucio Cornelio Sila, un noble romano que fue erigido dictador perpetuo y gobernó basándose en el terror y las proscripciones, contribuyendo a la caída de la República romana en el siglo I antes de Cristo, abdicó a su cargo de dictador perpetuo, para seguir con su vida como un ciudadano más.

El emperador Diocleciano, ejerció el poder en el Imperio Romano entre los años 284 y 305, e instauró el sistema de “la Tetrarquía” para asegurar una pacífica y meritoria sucesión al mando imperial, gobernando dos augustos, y designándose además dos césares por sus méritos para suceder a los augustos, quienes debían abdicar luego de gobernar veinte años, asumiendo los césares. Esto es lo que efectivamente hizo Diocleciano en el año 305.

España en el año 1808, vivió un episodio político peculiar conocido como la “farsa de Bayona”, al sufrir la invasión francesa a manos de Napoleón Bonaparte. Allí hubo una serie de abdicaciones sucesivas: Carlos IV a favor de su hijo Fernando VII, éste a su padre, quien abdicó a favor de Napoleón quien coronó a su vez, a su hermano José.