Concepto de abjurar

La palabra abjurar proviene del vocablo latino “abiurāre” integrada por “ab” que significa “retractarse” o “ir en contra”, y por “iurare” = “jurar” derivada de “ius” con el significado de “justicia”. O sea que abjurar significa romper una promesa o juramento, que se había realizado con antelación. Quien abjura realiza abandono o renunciamiento de aquello en lo que antes creía, o a su antiguo grupo de pertenencia.
La abjuración puede realizarse en cualquier orden dentro de las ideas o condición, ya sean políticas, sociales, de nacionalidad o religiosas. En el lenguaje coloquial al que abjura se lo llama renegado o converso. Ejemplo: en el año 1593, el rey Enrique IV abjuró de sus creencias protestantes para aceptar el catolicismo, y poder acceder al trono de Francia.

Concepto de abjurar

Fue común en la época de la Inquisición Española que se obligara a los supuestos herejes a abjurar de sus falsas creencias, contrarias a las Sagradas Escrituras, según las autoridades eclesiásticas. Debían realizar la abjuración en forma pública y ante testigos. A quienes eran sospechosos de ser herejes, pero no se habían logrado reunir las suficientes probanzas para condenarlos, se les permitía realizar la “abjuración de levi”, que incluía entre otros a bígamos o blasfemos, siendo sus penas menores (multas, penitencias) . La abjuración “de vehementis”, ocurría cuando las sospechas eran más verosímiles, y la abjuración “en forma”, para los confesos. En estos dos últimos casos las penas eran más severas, como flagelación, destierro o prisión, pudiendo llegarse a la pena de muerte en caso de reincidencia. Ejemplo: Galileo (1564-1642) para evitar ser condenado a muerte debió abjurar de su teoría heliocéntrica, certera, pero descreída por la Iglesia, en el año 1633. Le fue conmutada la pena por la prisión perpetua, y luego de abjurar se le permitió gozar de arresto domiciliario hasta su muerte.