Concepto de aborigen

La palabra aborigen proviene en su etimología del latín “ab origine” que significa desde el origen o desde el principio, y se utiliza para referirse a los pobladores que habitaron un territorio desde sus comienzos, oponiéndose a la población que luego ocupó el territorio.

Los aborígenes americanos impropiamente son llamados indios, pues los conquistadores europeos creyeron haber llegado a las Indias orientales, pues ese lugar era su objetivo al intentar hallar una ruta alternativa hacia el país de las especias, dominada la ruta hasta entonces utilizada (por África) por los turcos.

Como sinónimo de aborigen puede decirse indígenas, término empleado por los europeos para designar a los aborígenes desde el siglo XVIII, y que significa “de allí”.

Entre estos aborígenes podemos citar a los incas, mayas y aztecas como los más evolucionados, y entre otros, a los araucanos, diaguitas, pampas, onas, querandíes, guaraníes, charrúas, etcétera, con distintos grados de civilización y que fueron diezmados por la conquista a partir del siglo XV. Los que quedaron fueron evangelizados y perdieron sus rasgos culturales, perviviendo actualmente en número reducido (aunque son muchos en Bolivia, Perú, México y Paraguay) y con grandes carencias socio económicas. Aún luchan por el reconocimiento de sus derechos como pobladores originarios.

En territorio australiano existen más de cuatrocientos pueblos aborígenes con notables diferencias culturales, aunque todos eran pueblos semi-nómades, dedicados a la caza y a la recolección de frutos. Entre ellos podemos mencionar a los koori, los murri, los nunga, los arrente, los yapa y los anangu. Los aborígenes de Nueva Zelanda son los maoríes.