Concepto de acechar

La procedencia etimológica del verbo acechar la hallamos en el latín “assectari”, derivado de “adsequi” en el sentido de “perseguir para atrapar”.

Quien acecha está en posición de vigilancia, esperando el momento oportuno para actuar, en pos del cumplimiento de sus objetivos, que pueden ser positivos, como el caso del profesor que acecha a sus alumnos para impedir que hagan trampas en sus exámenes, o los policías que acechan a los delincuentes para atraparlos para su propia seguridad y la de otros; aunque en general el acechado es un inocente que se convierte en víctima de quien lo ha estado observando, lo que se hace en forma disimulada.

Concepto de acechar

Ejemplos: “El delincuente acecha a los moradores de la casa, para asaltarlos en un momento de descuido”, “He hecho la denuncia policial contra mi vecino, pues siento que me acecha, mirándome todo el tiempo desde su ventana”, “El tigre acechaba, escondido entre la alta maleza, esperando la oportunidad de lanzarse sobre su presa” o “El gato acecha en forma constante a mi pobre pajarito”. En estos casos, acecho es un sinónimo de acoso, ya que el acecho es evidente y molesta a quien lo padece.

El nuevo Código Penal español, castiga a quien aceche a una víctima de violencia de género, pudiendo recibir hasta dos años de multa y prisión por más de un año. El delito se configura al vigilar o perseguir reiterada e insistentemente a la víctima, alterando en forma importante su rutina diaria.

Los adelantos tecnológicos han hecho aparecer una nueva modalidad de acecho, que es el cibernético, donde la vigilancia se realiza especialmente a través de espiar las publicaciones en las redes sociales.

Es fácil confundir acechar con asechar, pero en este caso, y aún cuando compartan la etimología, tiene otro significado, que es el de hacer un intento de engaño para provocar un daño.