Concepto de acolchado

Su raíz etimológica la hallamos en el latín “collocare” en el sentido de poner algo en su sitio. Fue tomado por el francés como “colcher” que también se refiere a situar algo pero en posición horizontal o acostada. De “colcher” provienen además de acolchado, otras palabras en castellano, tales como colcha y colchón.

Un acolchado o edredón, como sustantivo, es una ropa de cama que se usa para cubrirla, siendo un cobertor mullido, pues se trata de dos telas unidas, entre las cuales y a modo de relleno se colocan plumas, lana, estopa, algodón, poliéster, etcétera. Los primeros acolchados se hicieron con plumas de pato, que tenían la cualidad de ser aislantes térmicas. Ejemplo: “Me compré un hermoso y colorido acolchado para cubrir mi cama lo que la decora pero a su vez me sirve de abrigo en mi descanso”. También es acolchada, como adjetivo, cualquier superficie mullida, como por ejemplo: “esta silla está muy acolchada, cuando me siento, tengo la impresión de hundirme en ella”.

Concepto de acolchado

En agricultura, un acolchado, hace referencia a un suelo cubierto por una densa vegetación u hojas secas, que le da esa consistencia mullida: “Este camino está acolchado de hojas secas, me gusta pisarlas y sentir que crujen bajo mis zapatos”. Para luchar contra el clima natural y sus efectos adversos sobre los cultivos sin arar, suele colocarse sobre los terrenos un “mulching” o acolchado, el que puede ser natural (hecho con estiércol, virutas de madera, hojas, heno, etcétera) o sintético (fabricados con rocas, plástico o caucho) que los protege y ayuda a conservar el calor y la humedad, ya que evita la evaporación; agrega nutrientes, controla plagas, etcétera.