Concepto de actividad forestal

El hombre ha usado los árboles en su provecho desde la más remota antigüedad, ya sea alimentándose de sus frutos o calefaccionándose con su madera (luego fue reemplazada para este fin por el carbón). También para fabricar viviendas, embarcaciones, armas, utensilios, muebles y vías férreas. Muchas veces se han desmontado bosques con fines de siembra.

Los árboles pueden crecer en forma natural o ser plantados por el hombre. Cuando se talan árboles que crecieron naturalmente la actividad forestal es considerada extractiva. Si bien los bosques son recursos renovables, la sobreexplotación ha hecho que no se les de tiempo a regenerarse. Si bien los primeros bosques donde se practicó la actividad forestal fueron los ubicados en zonas templadas, a partir del siglo XX también fueron objeto de esta acción, los boreales y los tropicales, donde actualmente la actividad es más intensa.

En América Latina, desde 1960 se han deforestado alrededor de 400.000.000 de hectáreas de bosques y de selvas, especialmente en la cuenca del Amazonas. Los bosques templados de Canadá, Escandinavia y Siberia aportan maderas duras como las del nogal, abedul o haya; y otras blandas, aptas para la fabricación de papel, como el pino o el abeto.

En ocasiones, la deforestación obedece a otras causas, además del aprovechamiento de la madera y extensión de las zonas sembradas, como la expansión de la actividad ganadera o al crecimiento de las áreas urbanas.

Por fortuna, como muchos bosques están en lugares inaccesibles, solo se explota el 60 % de los bosques, además de existir normas que los protegen.