Concepto de adulador

Un adulador del latín “adulatoris” es alguien que adula, palabra que proviene en su etimología del latín “adulari”, refiriéndose en un principio a la actitud de los animales, como perros o gatos, que lamen, se refriegan o mueven la cola a los humanos en señal de aceptación y cariño. Luego pasó a designar a aquellas personas que con palabras o gestos halagan a otros, en general para obtener beneficios propios.

Adulador es un sinónimo de lisonjero, lo cual debe ser tomado con precaución por quien recibe estos mimos interesados, ya que si bien es positivo que alguien refuerce la autoestima de otro con regalos o frases alentadoras, se debe desconfiar si son muchas y persistentes, pues un buen amigo, un buen empleado o un buen pariente, también nos hace saber lo que le desagrada de nosotros. En general el adulador es falso, y lo hace en pos de sus objetivos, por ejemplo el que adula a su jefe para obtener un ascenso, el que adula a su maestro para aprobar el curso o el que adula a la mujer que desea para que ella le corresponda.

Concepto de adulador

Son en general personas simpáticas y extrovertidas, demostrativas al extremo, pero solo mientras reciban o esperen recibir lo que desean, lo que las hace no confiables. Es posible que hablen mal de otros allegados al que adulan, para ser ellos los preferidos.

Quienes más aduladores poseen son aquellos que tienen algo para ofrecer, especialmente poder. Es fácil caer en los manejos de estas personas que se muestran tan afectuosas y dispuestas; pero bastará que el adulado pierda la posibilidad de ofrecerles lo que desean para que dejen de adularlo; y hasta lo critiquen si les conviene para congraciarse con el nuevo detentador del poder o del objeto anhelado.