Concepto de aforismo

Del griego ἀφορισμός que puede leerse como “aphorismós”, pasó al latín como “aphorismus”, siendo este sustantivo derivado del verbo “aphorizein” de “apo” en el sentido de “afuera” y “horos” que puede traducirse como “marca”. La marca que exterioriza un aforismo es una proposición, una definición, una regla, una sentencia, de extensión breve, referida al arte, a las ciencias o a la vida misma, que es aceptado como cierto por un número grande de personas, pues se confirma de modo experimental.

Concepto de aforismo

Hipócrates el padre de la medicina sentó por primera vez, varias reglas o aforismos que debían tenerse en cuenta por parte de médicos y pacientes, para lograr mejorar la salud, por ejemplo: “Para los tísicos el otoño no es una estación favorable”, “Tanto es malo el insomnio como el exceso de sueño” o “La digestión es más fácil en invierno, mala en verano y otoño y regular en primavera”.

Entre los aforismos de los juristas romanos podemos citar: “La madre es siempre certera, el padre no”.

El renacentista Leonardo da Vinci también nos legó varios aforismos: “El hombre será muerto por su propia obra: las espadas y lanzas” o “Se debe castigar el mal pues de lo contrario ordenamos que se cometa”.

El filósofo alemán Arthur Schopenhauer (1788-1860) tituló a una de sus obras “Aforismos para la sabiduría de la vida”, entre los cuales citamos: “La vida no es para disfrutarla sino para superarla” o “El necio se defrauda porque persigue en la vida los placeres, el sabio busca evitar los males”.

Es fácil confundir un aforismo con un refrán, una máxima o un proverbio y muchas veces son tomados como sinónimos, aunque tienen pequeñas diferencias, como que nacen los refranes, máximas y proverbios del conocimiento popular, del sentido común y tienen un contenido moral. Los aforismos son más prácticos.