Concepto de afrenta

La palabra afrenta, se derivó del latín “frontem” que puede traducirse como “frente”. Designa la acción de enfrentarse a alguien, dirigirse a él para exigirle una rendición de cuentas, humillarlo, avergonzarlo o ponerlo en un aprieto, valiéndose para eso de hechos o palabras: “Juan le realizó una afrenta a su rival exigiéndole que le pagara lo que le debe”,. También alude al resultado o consecuencia de dicha acción, que provoca indignación y ofensa: “Sentí tus dichos como una afrenta y decidí dejar de ser tu amigo” o “quedé muy alterado luego de la afrenta que me realizó el profesor delante de todos mis compañeros, podía haberme dicho todas sus críticas en privado en vez de exponerme a la vergüenza pública”.

Concepto de afrenta

Las afrentas pueden ser privadas, ofensas que se realizan sin que terceros se enteren de la situación, o públicas, que son las más dolorosas pues afectan el buen nombre y el honor del sujeto.

Si las afrentas públicas son mentirosas, el damnificado puede iniciar un juicio penal por calumnias e injurias.

Pueden no solo estar dirigidas a personas particulares o grupos de ellas sino a sujetos colectivos y atacar a sus símbolos, pertenencias o instituciones: “Sentimos que fue una afrenta que los jugadores del equipo extranjero se rieran mientras se entonaba nuestro himno nacional” o “Impedir el arribo del buque de nuestro país al puerto extranjero es una afrenta que daña las relaciones diplomáticas con dicho Estado”.

En el “Cantar del Mío Cid”, de autor anónimo, de la literatura épica española, escrito hacia el año 1200, hay un capítulo, el tercero, denominado “Cantar de la afrenta de Corpes”, donde las hijas del Cid, que es el caballero Don Rodrigo Díaz de Vivar, son el objeto de venganza de sus maridos, los infantes de Carrión, que han recibido una afrenta por parte de los hombres del Cid, tildándolos de cobardes y burlándose de ellos, por haber huido de un león que se había escapado de la jaula y por su actitud frente a los enemigos musulmanes. Las llevan a Carrión de los Condes, y en Robledo de Corpes las azotan y las dejan a merced de los lobos. Esto es una afrenta no solo contra las damas sino también para su padre, quien le solicita al Rey que haga justicia.