Concepto de agnóstico

La palabra agnóstico deriva de la unión de los siguientes vocablos griegos: “a” que implica negar; “gnosis” que se traduce como conocimiento; y “tico” aludiendo a lo que es relativo a algo. La ausencia de conocimiento que predican los agnósticos es sobre Dios, a cuya idea no pueden llegarse a través de la razón; y por lo tanto, se niegan a hacerlo por vía de la fe. No son ateos, pues no postulan la inexistencia de un creador, sino, que existiendo o no, la razón humana no puede hallar un camino hacia esa verdad, que no se presenta en forma experimental, y que no aceptan como revelada. Son relativistas.

Concepto de agnóstico

Si bien posturas agnósticas ya existían entre los pensadores griegos, el empleo de la palabra data del año 1869, habiendo sido acuñada por Thomas H. Huxley, un biólogo seguidor de la teoría darviniana de la evolución de las especies, para referirse a sus propias ideas sobre la religión. Los que sí creen en la existencia de Dios, cuya verdad alcanzan por la fe, se denominan gnósticos. Darwin también era agnóstico.

Entre los agnósticos hay pensamientos diversos, unos más radicalizados que otros, y otros que se diferencian sobre si tiene o no importancia el tema de conocer la existencia de Dios.

John Stuart Mill (1806-1873) niega que existan conceptos universales, el hombre alcanza ideas complejas solo de objetos concretos. Es además de agnóstico, utilitarista.

Herbert Spencer (1820-1903), como agnóstico, sostiene que la Metafísica tradicional no tiene sentido.

El escritor peruano Jorge Mario Vargas Llosa, nacido en año 1936, también predica estas ideas agnósticas, acompañadas de un pensamiento neoliberal, pero en sus debates públicos, prefiere dejar sus pensamientos no religiosos, para su vida privada e íntima.