Concepto de almacén

El origen etimológico del vocablo almacén es árabe “Al” (el) y “Majzan” (tienda o depósito). Es por ello que cuando hablamos de almacén aludimos al acopio de materias primas o productos en algún sitio, ya sea para guardarlos o venderlos al por mayor, siendo común en América Latina, la denominación de almacén para aquel comercio destinado a la venta minorista, en pequeña escala de productos alimenticios: “En el almacén de mi barrio tienen bastante variedad y buen precio, y evito las largas colas del supermercado”. Existen también almacenes de ramos generales que venden variadas mercaderías, siendo común en los pequeños pueblos, donde a veces es el único local de ventas, pues en las ciudades fueron reemplazados por los hipermercados.

El almacén en sentido amplio, como lugar donde se colocan las materias primas o productos elaborados, es en general un lugar transitorio, para desarrollar otros fines: de reposición, de elaboración, de venta, o de transporte hacia el destino en que serán usados, etcétera.

El almacenaje es una fase en la cadena productiva donde se guardan y controlan los stocks, iniciándose las tareas con el ingreso de los artículos a los que se les da el alta, luego se los identifica y se les asigna un lugar protegido de acuerdo a las necesidades del producto, para que se conserven en buen estado y sean fácilmente reconocibles. Más tarde se preparan allí los pedidos y se los despacha, realizando un control del stock que queda en existencia, para evaluar si corresponde su reposición, informando en este caso, al sector de compras.