Concepto de amo

La palabra amo se derivó de “amma” vocablo procedente del latín vulgar que se refería a la dueña o ama de casa o a la nodriza. En su versión masculina, el amo es el dueño de algo o de alguien.

Un amo tiene un poder absoluto sobre sus posesiones. Es por ello que los reyes de las antiguas monarquías teocráticas, los señores feudales del medioevo, y los monarcas absolutos de la modernidad, eran amos sobre las tierras que gobernaban, y sobre todo lo allí existente. Los súbditos les debían obediencia total.

Concepto de amo

En los sistemas esclavistas, los amos eran los dueños de los esclavos, que eran considerados como mercancía que podía comprarse y venderse además de ser tratados por sus amos como ellos deseasen, al menos hasta la época del cristianismo que mejoró el trato a los esclavos aunque siguieron existiendo estas formas terribles de trato a seres humanos a quienes se les quitaba la condición de personas, en Europa hasta finales del siglo V, y en América existió entre los siglos XVI y XIX, siendo los esclavos en este caso de origen africano. Los romanos reconocían que era una institución que contrariaba la conciencia o sea al Derecho Natural, pero la reconocían como parte del Derecho vigente entre los pueblos (Derecho de Gentes).

Es frecuente hablar de amos en relación a los animales para referirse a sus dueños: “El amo del perro lo trata con crueldad”, “El gato no reconoce a su amo” o “Solo el amo consigue montar al caballo”.

Como acción, amo, es la primera persona singular del presente en el modo indicativo, refiriéndose a aquel sentimiento de afecto grande y sincero que se tiene por algo o alguien: “Yo amo este paisaje, pasaría días observándolo”, “Amo a mis hijos más que a mi propia vida” o “Amo la vida y trato de disfrutarla lo más que puedo”.

En femenino, ama también se refiere a dueña, aplicándose en expresiones tales como “ama de casa” que es la mujer que se dedica a las tareas de su propio hogar o “ama de llaves que es la que cuida y se ocupa de la casa de otro”.