Concepto de anomia

El término anomia, que literalmente significa ausente o carente de norma, es una denominación que eligió el sociólogo Emile Durkheim, en su obra “El suicidio” aparecida en 1897. Usó el vocablo aplicándolo a las sociedades capitalistas, para designar la situación en que se encuentran las sociedades y los individuos que en ellas se desenvuelven cuando las normas son confusas (no existen, o si existen están degradadas o no son claras, y su ritmo de cambio es muy rápido) y no brindan a las personas modelos referenciales a los cuales adecuar su conducta, ni límites a la expresión de sus pasiones.

Para Durkheim la anomia motiva una de las clases de suicidio, el suicidio anómico, ya que las personas al vivir en una sociedad sin leyes claras, característica de las sociedades comerciales e industriales, que cambia a un ritmo vertiginoso, se angustian, se confunden, se agiganta su disconformismo con el entorno social, y tienden a quitarse la vida.

Robert Merton usa el concepto de anomia para explicar la conducta desviada. Nos dice que la anomia, aplicada a la sociedad en su conjunto, implica el derrumbe de patrones normativos o modelos para dirigir las conductas hacia las metas propuestas, de modo positivo, y por lo tanto, pierden aceptación o legitimidad, y la gente trata de obtener sus fines por fuera de la legalidad. Pone como ejemplo de anomia la situación de personas que ya no frecuentan lugares públicos de esparcimiento, como por ejemplo, parques o plazas pues los consideran inseguros. La gente en una sociedad anómica, donde las leyes no son respetadas, se relaciona con recelo con sus semejantes, pues al no haber normas, no se sabe cómo va a reaccionar el otro.

También se alude con anomia al trastorno neurológico por el cual el afectado no puede recordar el nombre de los objetos.