Concepto de armadura

La palabra armadura proviene etimológicamente del vocablo latino “armadura” que designaba en las luchas cuerpo a cuerpo, típica de los combates hasta la aparición de las armas de fuego, a los recubrimientos de metal, que con fines defensivos, se colocaban los contendientes en sus cuerpos, incluyendo la cabeza que protegían con cascos, corazas para el tórax y botas de cuero.

Al principio fueron íntegramente de cuero y luego usaron los metales, que ofrecían más seguridad y resistencia.

Los hoplitas que conformaban entre los griegos su infantería pesada, estaban equipados con casco, coraza, grebas en las piernas, escudo de madera con borde de metal y varias capas de cuero, lanza de madera puntiaguda, y espada corta y con doble filo.

Las legiones romanas se protegían con un escudo de gran tamaño, una espada corta y una pica.

Los caballeros medievales cubrían su cuerpo también con armaduras metálicas, en general de acero. A partir del siglo XIV surgieron las llamadas armaduras de placa, que tapaban al contendiente casi por completo, incluyendo la garganta que resultaba cubierta con la gola, mientras la cabeza estaba completamente encerrada en un yelmo. El pecho se recubría con un peto.

Sin embargo, las armaduras daban torpeza a los movimientos, aún más, cuanto más pesadas, además de costosas, por lo cual dejaron de usarse desde la aparición del arco largo, y desde el siglo XIV cuando comenzó a utilizarse el cañón.

En Arquitectura se denomina armadura a las piezas que se agarran unas con otras, en general de madera o hierro, con el fin de soportar algún peso considerable, por ejemplo las que sostienen un tejado.