Concepto de asceta

La palabra asceta es de origen griego. Procede de ἀσκητής “asketés” integrada a su vez por “askein” con el significado de ejercitarse físicamente, o en labores profesionales o artísticas. Del griego lo tomó el latín transformándose en “ascēta” y de este modo, llegó a nuestra lengua.

Se dice que alguien es un asceta cuando practica este tipo de vida, llamada ascética, que se caracteriza por el sacrificio, el renunciamiento, la abstinencia sexual, la humildad y la prescindencia de lo material, como modo de perfeccionar el espíritu. El ascetismo fue practicado entre las antiguas civilizaciones orientales y en la Antigua Grecia. En los últimos años de la vida del sabio griego Pitágoras (siglo V a. C) fundó una secta donde sus miembros integraban una comunidad secreta y ascética. Otros grandes pensadores griegos, como Sócrates o Epicuro llevaban este estilo de vida.

Concepto de asceta

El filósofo neoplatónico Porfirio, representó un gran ejemplo de este pensamiento y su concreción práctica. Vivió entre los años 232 y 304 de nuestra era, combinando al igual que otros muchos ascéticos, su plan de vida moderada, con una alimentación vegetariana.

Entre sus más importantes virtudes, un asceta trata de lograr la templanza, la vida ordenada, austera y silenciosa, alejada de lo mundano. Tiene un fuerte vínculo con la religiosidad, pues estos propósitos son, en la mayoría de las religiones, las que llevan al hombre al encuentro con Dios. Los ascetas no necesariamente son religiosos, pero sí tienen una rígida concepción de la ética. Los budistas, dentro de estas corrientes filosóficas también recomiendan una vida ascética.

En la modernidad, y alejado del vínculo con la religión, quien más representó esta corriente, pero con una visión pesimista de la vida como un padecimiento, fue Arthur Schopenhauer (1788-1860) quien despreció lo individual en beneficio de la colectividad.