Concepto de ateo

La palabra ateo, proviene etimológicamente del griego ἄθεος, traducido como “atheos” de donde pasó al latín como “atheus”, vocablo integrado por la partícula privativa “a”, y por “theus”, que significa Dios. Quien no cree en fuerzas sobre naturales, una o más (recordemos que la mayoría de los pueblos en la antigüedad fueron politeístas) creadoras del mundo inerte y viviente, se denomina ateo. Aquellos que se permiten poner en duda, sin aseverar la inexistencia de Dios, reciben el nombre de agnósticos.

Concepto de ateo

El pensamiento ateo surge ante la falta de modos racionales de comprobar la existencia de un ser superior, causa de todo lo ha sido creado, y que las diversas religiones hacen descubrir a través de la fe, la cual es un don que no todos poseen, pues muchos necesitan ver o comprobar para poder llegar a la certeza. El término aparece en el siglo XVI, pero a partir de las ideas iluministas del siglo XVIII, cobra auge.

Son ateos de renombre, entre otros, los integrantes del grupo conocidos como la izquierda hegeliana, como el alemán David F. Strauss (1808-1874) que escribió “ La vida de Jesús” expresando allí que los evangelios tenían poco de veracidad y mucho de mitología. Esto, lógicamente causó un gran escándalo.

Otros ateos de este período fueron:

Ludwig Feuerbach (1804-1872) creador del llamado humanismo ateo, considerando que la base de las religiones, la creencia en un alma inmortal es solo un invento del hombre.

Max Stirner (1806-1856), sostuvo que tanto la idea de Dios, como otras, por ejemplo la de libertad, o el propio Estado, son solo abstracciones para ponerse por encima de los hombres, que deben realizarse como individuos.

Karl Marx (1818-1883) habla de alienación religiosa, surgida como consecuencia de la económica y efecto de las injusticias de la sociedad.