Concepto de atormentar

La palabra atormentar se conformó con los siguientes términos latinos: El prefijo “•a”, en este caso usado para formar la palabra, el sustantivo “tormentum” que aludía a un antiguo dispositivo de guerra que lanzaba una lluvia de proyectiles ocasionando un gran dolor y el sufijo “ar” que es la terminación de los verbos de primera conjugación.

Atormentar es la acción de causar tormento, o sea un gran padecimiento que puede ser físico o psicológico. En el primer caso, los tormentos fueron aplicados desde siempre en forma ilegal, con diversos fines (morbosos, de venganza, para obtener dinero o información, etcétera) pero también se utilizaron amparados por la ley contra los reos o sospechosos de delitos en la antigüedad, para obligarlos a confesar y también como castigo. En la Roma antigua las confesiones que se creían más ciertas eran las que se conseguían atormentando al acusado. Además las condenas a tormentos eran frecuentes, incluso en los casos en que iba el condenado a morir, como el caso de la crucifixión.

Cuando los conquistadores europeos llegaron en los albores de la modernidad al continente americano atormentaron a los pueblos aborígenes en sus ansias de dominio, como el tormento que sufrió el último jefe azteca, Cuauhtémoc, para obligarlo a que revele donde estaba escondido el tesoro real.

Actualmente estos métodos de tortura están prohibidos en la mayoría de los países occidentales, aunque se siguen practicando de manera ilegal.

Atormentar psicológicamente a alguien es una forma de conseguir que esa persona se desequilibre emocionalmente y se vuelva vulnerable. El agente que produce el tormento puede ser interno: “El recuerdo de los días horribles que viví me atormenta y no me deja seguir con mi vida”, “Mi enfermedad es tan dolorosa que es para mí un tormento” o “Mi conciencia me atormenta al reprocharme todo el tiempo el daño que le hice a mi pobre madre”, o externo: “Mi padre me atormenta con sus gritos y recriminaciones y cada vez tengo menos ganas de vivir”.