Concepto de atuendo

La palabra atuendo tuvo su origen en el latín “attonitus” con el significado de sorprendido o aturdido, aludiendo al impacto provocado por las ropas suntuosas de la realeza, para luego ampliar su ámbito de aplicación a cualquier prenda de vestir, siendo los humanos los únicos seres de la creación que las emplean ya sea para abrigarse, por motivos morales, por moda, etcétera.

Por lo tanto cuando hablamos de atuendo nos referimos a la ropa con que alguna persona o un grupo de ellas, cubren su cuerpo; o más estrictamente al conjunto de sus prendas. Hablamos así de atuendos oficiales, atuendos lujosos, atuendos sencillos, etcétera, y dentro de ellos se comprenden la ropa interior, que va directamente sobre el cuerpo y cubiertas por otros atuendos que son exteriores, y algunos atuendos específicos para cada parte, como los gorros que cubren la cabeza, los guantes que abrigan las manos, etcétera. Se fabrican con telas, lanas, cueros, etcétera, todos materiales flexibles y en la mayoría de los casos lavables o con posibilidades de algún tipo de limpieza a seco. Sin embargo cuando hablamos de atuendo generalmente no nos referimos a cada una de las prendas sino al efecto del conjunto: “Luces un atuendo muy divertido” o “estás demasiado austera con ese atuendo”.

Concepto de atuendo

Ciertos atuendos identifican a categorías o grupos sociales específicos, como los llamados atuendos femeninos (polleras o faldas, vestidos) o atuendos masculinos, los atuendos escolares o los que visten los miembros de ciertas comunidades religiosas. Ejemplos: “los niños con sus uniformes escolares lucen un atuendo muy formal” o “el atuendo del Papa Francisco es mucho más humilde que el de sus predecesores”.