Concepto de audiencia

La palabra audiencia reconoce su etimología en el latín “audientia”, vocablo integrado por el verbo “audire” que significa “oir” al que le suman los sufijos “nt” que designa al ejecutor de la acción, y el de cualidad “ia”. Desde el punto de vista de su origen podemos definir a la audiencia como integrada por aquellos que se hallan en situación de escuchar.

Puede aplicarse a los que escuchan una conferencia o un programa radial o televisivo que en este último caso es usual medir en puntos de “rating” que es un índice que muestra qué porcentaje de televidentes están en determinado día y horario viendo un programa o un determinado canal de televisión, tomado en base a todos los que se tuvieron en cuenta en el muestreo. La encargada de hacer esta tarea en la Argentina, es la empresa IBOPE.

Concepto de audiencia

La Audiencia es también un período de tiempo establecido con días y horarios prefijados que las autoridades privadas o públicas u otras personas con cierto poder, le conceden a una o más personas para que realicen ante ella solicitudes o reclamos. Ejemplos: “Pedí una Audiencia con el Presidente de mi Universidad para lograr que se me conceda una beca de estudios, y me la dieron para el próximo mes, el día 10 a las 15 horas” o “El Presidente de la República recibió a los trabajadores luego de concederles una Audiencia en su apretada agenda”.

Las Audiencias Públicas son las que se efectúan en un día y hora determinados para atender o realizar comunicados al conjunto de la ciudadanía o a un sector de ella, y no a personas específicas, y escucharlos en situaciones que los aquejan o para efectuar rendición de cuentas. Puede ser formal o informal.

Históricamente las audiencias eran órganos gubernamentales con funciones judiciales que la Corona de Castilla estableció durante el siglo XIV, siendo la primera la de Valladolid en 1371.

Durante la América colonial, la primera audiencia se radicó en Santo Domingo en el año 1511, pero fue suprimida al cabo de poco tiempo, aunque cobraron nuevamente vigencia cuando fueron reestablecidas por los reyes Carlos I y Felipe II. Estaban integradas por funcionarios que recibían el nombre de oidores, que eran seleccionados entre los más prestigiosos juristas. Tenían atribuciones judiciales como Alto Tribunal siendo sus decisiones solo apelables si el asunto era de un monto considerable, ante el Consejo de Indias; y gubernativas, asesorando a los virreyes en cuestiones importantes y ejercían vigilancia sobre ellos, suplantándolos si cesaban en el poder.