Concepto de auspicio

La palabra auspicio nos llegó desde el latín “auspicium” término que se conformó con el sustantivo “auis” que significa “ave, y el verbo “spicio” en el sentido de “observar”. En la Antigua Roma, entre otras civilizaciones antiguas que también lo hacían, los sacerdotes que conformaban el colegio de los augures, eran los encargados de evacuar las consultas de los reyes y luego de los magistrados sobre asuntos de gran trascendencia, como por ejemplo una guerra, lo que hacían interpretando los augurios o auspicios, a partir de la observación del firmamento o del vuelo de las aves según su dirección o el apetito de los pollos. Una señal favorable era considerada auspiciosa, un buen augurio.

Concepto de auspicio

De acuerdo a este origen, auspicio se sigue empleando en el ámbito religioso, para solicitar la bendición de Dios o de un santo, por ejemplo a través de misas: “Solicitamos el auspicio de Dios para que este año la cosecha resulte abundante”.

Se utiliza además para designar aquella protección material que se recibe de algo o de alguien, ya desvinculada de los aspectos religiosos, relacionándose en este caso con patrocinio:, “Las empresas más importantes de la ciudad, auspiciaron el evento”, “El programa de televisión no pudo continuar pues los auspiciantes decidieron suspender sus aportes”. Las empresas de marketing se encargan generalmente de buscar auspiciantes para las empresas que los contratan.

El auspicio puede no ser económico sino moral, apadrinando a aquello que se desea auspiciar, poniéndolo bajo su protección, cuidado, y allanando el camino para su concreción, como por ejemplo: “Con el auspicio de mis maestros pude conseguir una beca de estudios” o “El gobierno auspició la libertad política, permitiendo las campañas electorales más democráticas que haya conocido la historia del país”.