Concepto de ayllu

Afirma el jesuita, lingüista y escritor italiano, radicado en Perú desde 1578, Ludovino Bertonio en su obra de 1612 “Vocabulario de la lengua Aymará” que la palabra ayllu, tiene ese origen y su significado es el de “comunidad”.

En el período preincaico, los ayllus eran grupos de población que conformaban los habitantes de la zona andina de Sud América, ubicados en distintos ambientes, como costas, selvas o altiplanos. Cada poblado, unidos sus integrantes por vínculos familiares, era un ayllu, que se autoabastecía y el excedente lo mandaban a otros ayllus, en un sistema de cooperación, reciprocidad y solidaridad, pues los que recibían estos productos a su vez les enviaban sus propios excedentes de producción.

Concepto de ayllu

Los ayllus, que eran una unidad económica, religiosa y social, estaban organizados en jerarquías, y tenían una divinidad tutelar. Las funciones políticas, económicas, militares y religiosas estaban a cargo del curaca, que era el descendiente del fundador de la familia. Además elegían un jefe o “mallcu” que ejecutaba las directivas, asistido por un consejo de ancianos o amautas.

Los campesinos sembraban, cosechaban, cuidaban el ganado, y toda la comunidad participaba en la construcción de la vivienda cuando se unía una nueva pareja en matrimonio. Rara vez se les permitía a los campesinos abandonar su tierra y entre ellos mismos había jerarquías, pues algunos eran capataces que supervisaban a otros.

Los incas incorporaron en su organización imperial este sistema de reciprocidad de los ayllus, entregando a cada comunidad tierras de acuerdo al número de sus miembros, donde se las trabajaba en forma colectiva sin adquirir la propiedad de las mismas. En compensación por recibir esas tierras, el Estado y los curacas recibían parte de la producción, que se almacenaba en los depósitos reales, se contabilizaba y se distribuía según las necesidades de los diferentes ayllus, destinándose parte, a los gastos militares y al mantenimiento de los grupos privilegiados. Los campesinos trabajaban además en las tierras del sol, destinadas al culto; en las del Inca y en la de los nobles.