Concepto de bancarrota

La palabra banco procede de “bank” término de origen germánico, que designa un asiento sin respaldo. Los comerciantes florentinos (en Italia) en la época de la Edad Media, se sentaban en bancos de plaza para hacer sus transacciones y cuando sus negocios eran deficitarios, supuestamente les quebraban sus bancos, lo que no está confirmado, ya que es posible que sea una referencia nacida de la imaginación popular. Es por ello que en la actualidad la bancarrota o quiebra implica que un comerciante, sea una persona física o jurídica, no pueda responder al pago de sus deudas (se encuentra en cesación de pagos en forma definitiva y general). Esto quiere decir que su patrimonio se ha tornado insolvente. La quiebra o bancarrota debe ser declarada por vía judicial.

Concepto de bancarrota

En la Antigua Roma, el procedimiento de la bancarrota se denominaba “bonorum venditio” y era similar al procedimiento actual ya que se desapoderaba al deudor de sus bienes que eran subastados públicamente y en bloque, para poder satisfacer los créditos.

Las consecuencias jurídicas de caer en bancarrota, quiebra, o en inglés “default” varía de acuerdo a los diferentes países, pero en general se designa un síndico que administra los bienes del fallido. En Argentina, se ha unificado recientemente la legislación civil y comercial, pero los concursos y quiebras a comerciantes y no comerciantes ya era indistinta desde 1983 cuando la ley 22.917 modificó la ley 19.551.

Los países también pueden caer en bancarrota o “default” cuando no pueden cumplir sus obligaciones crediticias internacionales.

Si bien como dijimos para estar legalmente en bancarrota ésta debe ser judicialmente declarada, es frecuente que vulgarmente cuando tenemos nuestro patrimonio en crisis usemos también esta expresión, por ejemplo: “Tu hermano gasta tanto dinero que ha dejado en bancarrota las finanzas de la familia” o “si no consigo trabajo pronto, estaré en bancarrota”.