Concepto de bárbaro

La palabra bárbaro proviene del griego, con el significado de aquel que habla con balbuceos, refiriéndose al extranjero, especialmente los persas, que no conocían el idioma del pueblo que habitaban temporalmente, y por eso no se hacían entender, sonando a los sonidos de los griegos como un “bar bar”; por ello actualmente se llaman barbarismos las palabras extranjeras, no reconocidas por el idioma propio, que se emplean en el país.

Del griego la tomó el latín como “barbarus” para designar a aquellos pueblos extraños a Roma, con costumbres que ellos decían, eran primitivas y salvajes. Sin embargo, si bien algunos de esos pueblos eran sanguinarios o crueles, como los hunos, vándalos y suevos; la mayoría eran pueblos agricultores sencillos, entre ellos, los godos.

Los bárbaros o extranjeros, no mantenían una relación muy cordial con Roma, bastando recordar el saqueo galo que debieron soportar en el siglo III. Los volscos y los ecuos también les eran hostiles. Es por ello que al principio no eran admitidos en el ejército romano, pero luego por necesidad, comenzaron a tener cabida, y aprovecharon para infiltrarse en el imperio, produciendo la caída de la parte occidental en el año 476.

Entre los pueblos bárbaros podemos citar a los ostrogodos, los visigodos, los francos, los suevos, los vándalos, los alanos y los galos, que fueron adueñándose de Europa, aunque respetaron las costumbres de los romanos y recibieron mucha influencia de ellos.

También se designa como bárbaro en Argentina aquello que resulta sorprendente y positivo: “Este espectáculo tuvo un despliegue bárbaro de música y color” o “tus ojos tienen un brillo bárbaro”. También puede tener connotación negativa: “fue un accidente bárbaro, hubo muchas víctimas”.