Concepto de broma

La palabra broma etimológicamente nos remite al griego, y su significado es carcomer. Surgió del nombre de un molusco que carcomía los barcos, y facilitaba que el agua filtrara y tornara a la nave, pesada. Como vemos nació con un sentido negativo, como cuando lo usamos en Latinoamérica para decir por ejemplo: “este hombre me embromó, me vendió una mercadería por otra” aludiendo que se siente estafado. Otro empleo en esta misma región es para referirse a un mal estado de salud o financiero. “Estoy embromado, creo que me tengo que operar”, o “mis finanzas están embromadas, si no consigo un crédito, iré a la quiebra”.

Tanto en España como en América se entiende por broma una chanza, un engaño con fines de diversión que hace una o más personas a otra u otras, para pasar el tiempo, o incluso con fines didácticos, como aquel maestro que les dice a sus alumnos: “si logran entender el concepto de incremento patrimonial, les haré un gran regalo a fin de año, para que lo adviertan por sí mismos” Nadie en este caso le reclamaría ese regalo al maestro, pues lo ha dicho en broma, lo que los romanos llamaban con “animus iocandi”.

Otras bromas no son inocentes, sino pesadas, ya que se hacen con ánimo de dañar, ridiculizar a otro, discriminarlo, y en estos casos encierran prejuicios en la mayoría de los casos.

En España y América Latina, es común destinar a hacer bromas el Día de los Inocentes (28 de diciembre) conmemoración cristiana donde se recuerda la crueldad con que el rey Herodes puso fin a la vida de niños de menos de dos años (los inocentes) con el fin de acabar con la vida de Jesús. Las bromas se realizan dando a inocente el sentido de desprevenido o incauto, y no el que en su origen tenía de niño carente de culpa.