Concepto de catacumba

De origen dudoso, la palabra catacumba pudo haberse derivado del griego κατά que podría traducirse como “hacia abajo”, y τύμβoς con el significado de “túmulo”.

Las catacumbas fueron tumbas subterráneas cristianas (aunque se hallaron también catacumbas judías anteriores a las cristianas) usadas por varios pueblos, entre ellos los romanos que las construyeron desde antes del deceso de San Pedro, entre los siglos II y hasta el siglo IX. También se usaron como lugares de culto religioso y de escondite para los perseguidos, haciendo las veces de derecho de asilo pues estaban legalmente protegidos al ser las sepulturas romanas cosas santas (protegidas por una “sanctio” o sanción).

Concepto de catacumba

Estaban hechas sobre rocas dispuestas por pisos y dotadas de corredores angostos y largos que servían de acceso e intercomunicación, conformando especies de laberintos, que también ellos mismos se usaban como sitios de enterramiento; y que conectan criptas y cubículos. En las criptas se enterraban mártires y papas y estaban decoradas con figuras bíblicas hechas en pinturas y mosaicos. Los cubículos son de menor dimensión que las criptas y contenían varios lóculos. En los lóculos, de forma rectangular, descansaban los fieles de mejor prestigio. Algunos nichos servían para varias personas familiares, tenían techos abovedados y se llamaban arcosolios.

En Roma se hallan cinco catacumbas abiertas al público (San Agnes, Domitila, Priscilla, San Calixto y San Sebastián) de un total de sesenta y nueve. En el siglo XVI se hallaron las primeras tumbas cristianas en la catacumba de San Sebastián, donde fue enterrado el mártir San Sebastián. La basílica fue reconstruida en 1933. Las catacumbas de San Calixto tienen una extensión de 17 kilómetros y una profundidad de 20 metros. Muchos mártires, pontífices y fieles al culto cristiano se hallan allí enterrados. El administrador de este último cementerio en el siglo III, y a quien debe su nombre fue San Calixto.