Concepto de célibe

La palabra célibe se deriva en su etimología del latín “caelibis” que significa “soltero”. Es entonces célibe aquel que no ha contraído matrimonio ya sea por una decisión voluntaria o por imposiciones religiosas, como sucede con la que se aplica a los sacerdotes católicos y las monjas, de que no pueden casarse; y en ellos, además, trae aparejado el impedimento de mantener relaciones sexuales. La explicación es consagrar su vida solo al plan de Dios. Con el fin de evitar distracciones al camino de la fe, de la meditación y de abstenerse de los placeres de la carne, considerados como fines inferiores, practicaron el celibato también los ascetas, los anacoretas de la India y los monjes budistas.

Concepto de célibe

Esa concepción de celibato en el ámbito religioso, como vemos, va unida a la de castidad, que es un significado particular del término, ya que celibato como soltería solamente no impediría la procreación.

Sin embargo otras religiones como el judaísmo no consideran el permanecer célibe y alejado de las relaciones carnales como una virtud, sino por el contrario, ya que el plan de Dios, para ellos, es que la especie se multiplique. En el Islam tampoco es un valor el celibato, permitiéndose incluso la poligamia en el varón.

En el cristianismo el celibato sacerdotal se practicó desde el siglo IV y se estableció de manera definitiva en el concilio de Trento del siglo XVI.

O sea, que si queremos definir estrictamente a un célibe diremos que es toda persona que conserva su estado de soltería, que no optó por unir su vida en matrimonio a otra persona. Si bien entonces célibe es sinónimo de soltero, término que se prefiere en el lenguaje cotidiano, reservándose célibe para el ámbito culto (religioso y jurídico) no significa estado de castidad. Alguien puede permanecer célibe, no casado, mientras mantiene relaciones sexuales esporádicas o frecuentes.