Concepto de cisma

Procedente en su etimología del griego σχισμα “skhisma” con el significado de división, corte o separación, fue tomado por el latín eclesiástico como “schisma” para llegar como “cisma” a nuestro idioma. Si bien esta división o escisión puede producirse en el seno de cualquier comunidad, en su sentido estricto se utiliza en el ámbito religioso, para nombrar a quienes sin abandonar su fe se separan del tronco madre de su institución religiosa, para conformar una nueva agrupación diferenciada de la antigua, con mutuas acusaciones de herejía, y dentro del Derecho Canónico la pena para los cismáticos es la excomunión.

Concepto de cisma

Entre los más importantes cismas que debió soportar el cristianismo, caben mencionar el arrianismo (doctrina iniciada por Arrio (256-336) que se opuso a la Sagrada Trinidad, ya que para ellos Cristo era el hijo de Dios pero no se identificaba con Él); los iconoclastas (Prohibición de la veneración de imágenes sagradas, doctrina manifestada por el Emperador León III en el año 726); el Cisma de Oriente y Occidente del año 1054, división por las diferencias culturales entre Oriente de cultura griega con sede en Constantinopla, y Occidente de cultura latina, radicada centralmente en Roma; el gran Cisma de Occidente (disputa por la autoridad pontificia entre los años 1378 y 1417) y la Reforma Protestante del siglo XVI que por la prédica de Martín Lutero escindió el cristianismo en católicos apostólicos romanos y protestantes

Si bien es dentro del cristianismo donde pueden contabilizarse mayor número de cismas los hay en otras creencias. El gran cisma que debió soportar la religión judía, fue sin dudas el nacimiento de la fe cristiana. En el Budismo, podemos observar un cisma, cuando Devadatta se separó, llevándose consigo alrededor de quinientos monjes, los que luego fueron convencidos de regresar. En el budismo tibetano podemos mencionar como cismática a la escuela Dukpa, que cuenta mundialmente con unos cuatro millones de seguidores.