Concepto de concilio

Concilio, proveniente etimológicamente del latín “concilium”, y significa reunión de personas, especialmente si se trata de obispos u otras autoridades de la iglesia católica, para decidir sobre cuestiones vinculadas a la disciplina, a la organización eclesiástica y a la doctrina religiosa. Los concilios intentan llegar a acuerdos.

Estos concilios pueden ser universales si abarcan a toda la cristiandad, cuyos obispos deben obligatoriamente concurrir, salvo por motivos justificados de fuerza mayor, y en ese caso se llaman ecuménicos.

El primer concilio ecuménico fue el de Nicea en el año 325 que fue convocado por el emperador Constantino con el fin de luchar contra el arrianismo.

Otro importante concilio ecuménico fue el de Trento, celebrado en esa ciudad del norte italiano a mediados del siglo XVI, iniciando sus sesiones el 13 de diciembre de 1545, ante la necesidad de una reforma religiosa motivada por el avance del protestantismo.

El último concilio ecuménico data del año 1959, y fue convocado por el papa Juan XXIII, bajo el nombre de “Concilio Vaticano II” para desarrollar la fe católica, renovar moralmente la vida cristiana, adaptarla al contexto histórico y mejorar la relación con otras religiones; fue continuado por Pablo VI ante el deceso de su antecesor en el año 1963, y lo clausuró en 1965. Son convocados por el Papa quien decide los temas a tratar y debe aceptar las decisiones.

Los concilios que reúnen a la cristiandad de un continente, región o país se denominan plenarios y se convocan con autorización papal.

También existen concilios provinciales, convocados en la diócesis provincial por el obispo metropolitano, celebrándose cada dos décadas.