Concepto de conspicuo

Para llegar a la etimología del adjetivo conspicuo, debemos remontarnos al latín, donde “conspicuus” era un término integrado por el prefijo de globalidad “con”, más el verbo “specere” en el sentido de “contemplar”. Conspicuo es aquello que resulta sumamente visible o notorio, que se destaca del resto.

Quien es conspicuo no forma parte de una masa o de un grupo homogéneo, sino que se destaca y sobresale. Por ejemplo: “El soldado conspicuo recibió una medalla por sus méritos” o “Eres un conspicuo científico y tus descubrimientos cambiarán el destino de los mortales”. La notoriedad que califica a alguien como conspicuo es la que se adquiere por méritos y es siempre positiva, por lo cual no se aplica a quienes adquieren popularidad o renombre por hacer actos dañinos o destructivos. Se refiere entonces a la buena fama, al prestigio, a las cualidades que hacen a alguien, diferenciarse y ser reconocido.

Concepto de conspicuo

En ocasiones, estos personajes llevan atuendos o accesorios que los identifican, como el rey, su corona y su cetro; y en otros casos, emanan una luz propia y no necesitan colocarse ningún distintivo exterior para “brillar”.

Podemos mencionar como ejemplos de personas conspicuas, a los libertadores, Mahatma Gandhi, de la India, y al de Argentina, Chile y Perú, José de San Martín; o a la Madre Teresa de Calcuta que dedicó su vida a la caridad y a proteger a los más necesitados.

Aplicado a las cosas, lo conspicuo es también aquello que se destaca. Así surgió el concepto de consumo conspicuo, a fines del siglo XIX, elaborado por el sociólogo y economista estadounidense Thorstein Veblen, que trata de determinar qué es lo que vuelve a un producto tan atractivo que la gente lo prefiere a la hora de adquirirlo, por sobre otros similares. En su pensamiento, la economía está sumamente influida por la cultura. La explicación para Veblen, está dada por la marca de los bienes de consumo, que les confiere a quienes los poseen un determinado estatus social, ya que son caros y exclusivos. Los miembros de las clases altas son los que realizan estos consumos conspicuos como modo de exponer públicamente, y a través de sus bienes, su posición social diferenciada.