Concepto de conversión

La palabra conversión procede del latín “conversio” término derivado del verbo “convertere”, con el significado de “darse vuelta” o “cambiar”. Una conversión implica que el sujeto u objeto converso deja de ser quien es, en su totalidad o en parte de su esencia, para convertirse en otro.

El uso más frecuente de la palabra conversión es en el ámbito religioso, figurando ya en los textos bíblicos, y se aplica a aquellos que cambian de religión, o sea, que eligen para sus vidas un camino de fe diferente a aquel que hasta entonces profesaban, lo que puede ocurrir por alguna influencia externa, como puede ser adoptar la religión de una pareja o por un cuestionamiento interno que ponga en crisis las creencias anteriores.

Concepto de conversión

Cada religión impone una serie de ritos, para que alguien extraño a sus creencias se incorpore a ellas. En el cristianismo la exigencia primera es el bautismo. En el judaísmo además de estudios bíblicos, se exige la circuncisión en el caso del hombre y un baño ritual si se trata de una mujer.

Un converso muy reconocido fue Pablo de Tarso (San Pablo) que vivió entre los años 5 y 10, y fue uno de los encargados de perseguir a los cristianos en Damasco. Sin embargo, durante su viaje hacia allí a causa de un accidente, causado por un resplandor celestial, perdió la visión, mientras escuchaba una voz que le reprochaba su actitud. Esto fue lo que hizo que Pablo abrazara la fe cristiana y recobrara su vista.

Además de religiosa, la conversión ideológica puede ser por ejemplo política, cuando alguien decide cambiar de partido político con el que simpatiza o está afiliado.

Otro tipo de conversión es la monetaria, que implica el cambio de una moneda de un país por la de otro, que en general tienen valores diferentes, por lo cual puede obtenerse ganancias o pérdidas.